2025-08-08 Ser consolado y consolar

El que sufre reclama consuelo. Y nosotros sufrimos la pena de la ausencia. En la carta a los Colosenses, san Pablo nos desea que seamos consolados en nuestros corazones. Lo maravilloso del asunto es que, al ser consolados por Cristo, podemos nosotros consolarlo a Él. La sed de Dios arranca de sus mismas profundidades. El tesoro está dentro de cada uno, porque ahí podemos realizar el encuentro y la unión.

Om Podcasten

Pláticas de contenido espiritual, también llamadas “meditaciones”. Pueden ser una ayuda para tu trato con Dios. Estas meditaciones han sido predicadas por el Pbro. Ricardo Sada Fernández y han sido tomadas de la página http://medita.cc